miércoles, 29 de julio de 2009

Respuesta a la carta abierta de Cesar Indiano

Respuesta a la Carta Abierta de Cesar Indiano

Indiano, ahora me doy cuenta con dolor y tristeza en el alma, que estás y que no estás; que todo que lo que has pregonado en “TU” denominada “carta abierta para un país en crisis: Los hijos del Infortunio” viene de alguna debilidad terrible, que te adaptas a donde vaya el viento de los intereses, pues es la tuya, una carta que puede ser rebatida fácilmente, pues no tiene argumentación lógica y quizás pensaste que nadie te la respondería, o tal vez en algún delirio, creíste que tu percepción de la realidad era la realidad de la colectividad hondureña.

Realmente existen momentos, como cuando se está en el lado de la sin razón, en que es mejor no decir nada. A pesar de que con tus declaraciones parecería que no has entendido la dimensión de lo que ocurre en la Honduras de todos los hondureños, no te creo, pues subestimaría tu inteligencia y tu ego.

Es la primera vez que hablás de la genialidad de los juristas hondureños, más aún, sería la primera vez que te referís a los hondureños como gente brillante. Es terrible lo que decís, mientras más de la mitad del país (por no decir la mayoría) así como más de 192 países consideran que lo sucedido en Honduras fue un golpe de estado que atenta contra la democracia, vos considerás lo sucedido como una muestra de heroísmo y te cegás a ver que en realidad estamos ante una situación “anarquista que violenta la leyes y los acuerdos internacionales”. Mientras la gente indignada, sea de manera independiente o agremiada en distintas organizaciones, se manifiesta en las calles, vos hablas de defender la patria con palos y escobas junto al ejército represor; no te creo eso Indiano, pues aparte de que conozco tus comportamientos ante situaciones de confrontación directa, el pueblo “pueblo” no estará jamás del lado de los golpistas.

Ahora sos patriota, alguien que nunca creyó en el país que vivía, alguien que destruyó en sus libros próceres, intelectuales, políticos, poetas, profesores, hombres de ciencia, músicos, empresarios y todo lo que se te cruzó por en frente; ahora resulta que estás con tus maestros geniales Juan Ramón Martínez y Segisfredo Infante, como si creyera que has olvidado cómo hablabas de ellos y del mismo Oscar Andrés Rodríguez. Me imagino que fueron esas las sonrisas que vistes después del golpe de estado; ahora me imagino que andas de fiesta con ellos... son terribles las ironías de la vida.

Hay que ver tu concepto de población cuando decís que toda la población recuperó su sonrisa de siempre, o al decir ¿Cuándo se ha visto que un pueblo entero quita a un gobernante por bueno?... ahora resulta que solo los de camisa blanca son habitantes de este terruño y merecen ser considerados el pueblo; los demás somos en tu concepto ¿qué? “la nada”. Por otro lado y viéndolo bien, parece haberte engañado la matemática en tu frase de Siete millones de personas calladas pueden ser fácilmente vencidas por una minoría bulliciosa. Recordá Indiano, la palabra pueblo proviene del término latino populus, como diría Sun Yat-Sen, el pueblo es todo organismo unificado y organizado de personas. ¿A cuenta de qué decís que el pueblo quito al presidente Manuel Zelaya?

Por otro lado, Indiano con el aprecio que te tengo, te digo que existen momentos vitales en los que es necesario entender lo que pasa en el país, olvidarnos un poco de nosotros mismos y nuestros intereses personales, para defender nuestros espacios con dignidad para el bien de nuestros hijos, para la generación de un nivel de conciencia que permita que ellos puedan tener un mundo mejor. No se trata de defender a una persona, se trata de defender nuestros avances en cuanto a democracia y libertad.

Vos mismo hablás de cómo se revivieron en tu mente los “días oscuros en los cuales los toques de queda y las persecuciones estaban a la orden del día…”. Al parecer perdiste la idea quienes son los que establecen el golpe de estado, la suspensión de garantías constitucionales, la represión, los toques de queda y demás aberraciones contra las libertades civiles. Aún estas a tiempo de retractarte y contar a tus hijos la verdad, porque si no, ellos te reprocharan con el tiempo tu terrible discurso.

Por mi parte considero que la poesía y el arte en general son el mejor alimento del espíritu humano, porque en ellas nos encontramos, nos descubrimos, nos volvemos más humanos y más partícipes de la realidad y la creación, por lo tanto, nosotros participamos con un granito de arena, con un poco de poesía desencarnada y salida del alma, con la acción firme y decidida de defender nuestras convicciones.

Sinceramente

Alberto Destéphen

Grupo Literario “El Estoque”

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